Día Nacional de la Comunidad Empresarial: el legado de Enrique Shaw y el desafío de construir un futuro con las personas en el centro

Este 27 de agosto se celebra en todo el país el Día Nacional de la Comunidad Empresarial, instituido por ley del Congreso de la Nación en homenaje a Enrique Shaw, fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y empresario argentino en camino a la beatificación.

A más de seis décadas de su fallecimiento, el testimonio de Shaw mantiene plena vigencia. Fue pionero en llevar el mensaje de Cristo al ámbito laboral y en poner a las personas y sus familias en el centro de la actividad empresarial. Entendió la empresa como una verdadera comunidad de personas y demostró que una empresa exitosa no solo obtiene mejores resultados económicos, sino que también busca el bien común.

En este Día Nacional de la Comunidad Empresarial, ACDE invita a hombres y mujeres de empresa a renovar ese compromiso y asumir el desafío de transformar la actividad empresarial desde una mirada profundamente humana.

Uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo es la transformación del mundo del trabajo impulsada por la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Estas herramientas abren enormes oportunidades para aumentar la productividad, generar nuevos negocios y crear valor, pero también plantean la responsabilidad de educar y capacitar a las personas para ese futuro. El desafío no es solamente incorporar tecnología, sino orientar esta transformación para que amplíe las oportunidades, fortalezca el trabajo y contribuya al desarrollo integral de nuestra sociedad.

“En tiempos de profundos cambios tecnológicos, tenemos que preguntarnos qué tipo de empresas queremos construir. La productividad y la innovación son fundamentales, pero el progreso sólo tiene verdadero sentido cuando está al servicio de las personas y del bien común”, señaló Víctor Valle, presidente de ACDE.

En este sentido, ACDE propone avanzar hacia un capitalismo más humano, basado en un entorno sano de negocios y en valores como la honestidad, la transparencia, la libertad y la responsabilidad. Un modelo que reconozca la legítima búsqueda de resultados, pero que entienda que la actividad económica debe contribuir al desarrollo de las personas y de la sociedad.

Los empresarios también pueden hacer un aporte a la reconstrucción de los vínculos sociales. Las empresas pueden ser espacios para trabajar con otros, escuchar, cooperar y construir objetivos comunes, contribuyendo así a una cultura del encuentro y a una sociedad que ponga la dignidad de cada persona en el centro.

Enrique Shaw dejó el testimonio de que es posible ejercer el liderazgo empresarial desde la fe, la responsabilidad y el compromiso con los demás. En este 27 de agosto, ACDE renueva su compromiso de trabajar por una Argentina donde emprender, invertir, generar trabajo y crear riqueza sea una manera concreta de servir al bien común.

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