Modernización laboral: La reforma necesaria

Buenos Aires, 04 de Diciembre de 2017.- ACDE celebró el último Foro Desayuno ACDE. En esta oportunidad, contó con la participación del abogado Julián de Diego como expositor.

“Para llevar adelante una reforma laboral hay que tener decisión política y yo tengo dudas de que el gobierno esté comprometido con una decisión política sobre esta reforma. Porque cuando uno pone en marcha una reforma de estas características, el tema legislativo es menos del 10 % de la reforma laboral. La reforma laboral está primero en las necesidades empresarias”, introdujo su análisis.

Con respecto al debate social entorno a la reforma laboral, indicó: “Por ignorancia se discuten temas que están incorporados a la legislación desde 1995, por el ejemplo, el banco de horas. La CGT extrajo del proyecto el banco de horas por considerarla que violaba derechos fundamentales, sin embargo, los que firmaron esos acuerdos son los mismos que hoy la conducen”.

Desde su punto de vista, “estas reformas son un proceso que lleva muchos años y un cambio de mentalidad que tiene que provenir, fundamentalmente, del sector empresario. Sin embargo, muchos de esos cambios no provienen de ese sector, sino de áreas de recursos humanos especializadas, de  ingenieros, abogados y de las nuevas tecnologías”. Y añadió: “Cuando nos invaden las nuevas tecnologías no tenemos otra alternativa que adecuarnos a las nuevas modalidades de trabajo, y a veces lo hacemos en la frontera de la legalidad”.

Para explicar por qué es importante tener en cuenta las nuevas tecnologías a la hora de hablar de reforma laboral, dio diversos ejemplos sobre cómo la robótica y la informática están sustituyendo funciones sobre todo en aquellas tareas en donde el esfuerzo humano está comprometido con alguna patología. “El interés empresario es evitar los juicios laborales. Pero también están interesados los dirigentes sindicales, aunque públicamente no lo dicen. Ellos están dispuestos a realizar los cambios que simplifiquen la introducción de las nuevas tecnologías, al mismo tiempo que preservemos el empleo, busquemos fuentes para reinstalar a la gente que está fuera del mercado, demos capacitaciones”.

Además, analizó las falacias que están en boga en los últimos días y determinó: “Desde 2011 no crece el empleo en el país. Tenemos seis millones doscientos mil trabajadores en blanco y no crece. No hay crecimiento mientras no haya inversiones con mano de obra intensiva. El Foro Económico Mundial hizo un ranking de competitividad en el que Argentina está en la posición 92, por debajo de Chile, México, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay”.

Para De Diego, estas son las razones por las que es muy difícil que lleguen inversiones a la Argentina: “el salario bruto en Argentina en dólares es de 1450, mientras que en todos los demás países es menos de la mitad. Tenemos el récord mundial de cargas sociales en impuestos al trabajo, incluyendo el impuesto a las ganancias que no sólo afecta a los trabajadores sino también a los jubilados. No funcionan los blanqueos laborales sin crecimiento económico”.

Con respecto a la reforma de la indemnización por despido, explicó: “Es una parte muy importante de la ley de contrato de trabajo porque además anula la multa de la ley 24.013, que enmarca todo el trabajo no registrado, y la 25.323 que es la complementaria, que maduró después del año 2000 con la ‘industria del juicio’”. Y aclaró: “Hay dos industrias del juicio: la industria del juicio de las ART, de un despido, de indemnización, etc, y la industria del juicio de los ejecutivos. Con esta reforma, se viene abajo uno de los grandes pilares de la industria del juicio”.

En cuanto a otros modelos existentes en el mundo para copiar, enunció: “Los dos sistemas más exitosos del mundo no tienen legislación laboral ni tienen indemnización por despidos. Son los de los chinos y Estados Unidos. En los países anglosajones no tienen legislación codificada, tienen legislación mínima basada en los precedentes jurisprudenciales”.

En relación a la incorporación de las nuevas tecnologías y la distribución de la riqueza, expuso: “En 5 ó 6 años ninguno de nosotros va a tener la más mínima posibilidad de hacer nada de lo que está haciendo hoy. Todo va a estar en proceso de transformación. Van a haber menos puestos de trabajo, y nuevas actividades relacionadas con las nuevas tecnologías. Se va a fomentar el crecimiento de la actividad intelectual en todos los planos”.

Para finalizar, consideró el caso de Finlandia: “viene estudiando desde hace  8 años el ingreso universal, y todo lo que se produce va a tener un mecanismo contributivo a través del cual a todo ciudadano se le va a asegurar un mínimo de ingreso aunque no tenga trabajo. Ese monto debería salvaguardar la dignidad de la persona. Yo estoy seguro que los que dicen que van a crear suficiente cantidad de puestos para sustituir las bajas están equivocados”.

A continuación compartimos la presentación del Dr. De Diego.

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